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De Cabinas de teléfono, TICs y Slow Life

De Cabinas de teléfono, TICs y Slow Life

No ha muchos años que en casa no teníamos teléfono. Eran finales de los 70 ¡Lo felices que vivíamos!

volkswagen

Era habitual en los pueblos y ciudades el tener que ir a una oficina que hacía las veces de centralita telefónica, donde a cambio de unas monedas una operadora te conseguía conectar con el interlocutor deseado, para iniciar una llamada, en la mayoría de los casos, a cobro revertido.

Más tarde el teléfono fue implantándose dentro de los hogares, y en cada casa y familia comenzaron a sonar los “rin rines” de nuestros aparatos de marcación a rueda. Analógicos, cableados y por pulsos.

telefono dial

Mi padre, que por aquellos años rozaba ya los cincuenta (mi madre algunos menos), parecían muy satisfechos con aquel “aparatejo” verde agua colocado estratégicamente en el salón de casa, en una “repisita” y cubierto con un tapete de croché blanco, que evitaba que se cubriera de polvo. Sin embargo, como todo lo nuevo, tardaron en adaptarse a su uso.

Que había que llamar a unos amigos del pueblo; marca sin prefijo papá. Que llamas fuera de la provincia, hay que anteponer el prefijo. Tienes que girar completamente la rueda, hasta el tope, con cada número que marques. Espera que suene cada pulso …

Un pequeño paso para mis padres y un gran avance para la población española en general.

Una misma época en la que, más tarde, las calles se vieron invadidas por unas curiosas casetas de cristal, llamadas cabinas de teléfono. Aún había domicilios que no podían costear una línea fija telefónica en casa y su uso se hacía necesario en puntuales ocasiones.

cabina telefono

Ni que decir tiene, que uno ya no repara en estas cosas, en lo que estos adelantos y avances tecnológicos supusieron para todos los de mi generación (70´s) en aquellos tiempos (desde el punto de vista de la comunicación) y que visto desde la perspectiva que otorga el pasar de los años, uno intuye que esos momentos significaron las primeras tomas de contacto con las TIC en cada hogar de nuestro país, para miles de familias.

Y nos adaptamos y se tuvieron que adaptar, consecuentemente, todas las personas a estos nuevos medios de comunicación. Y más pronto que tarde.

Hoy con las TICs, no podemos decir que la adaptación sea tan rápida, por la sencilla razón que éstas avanzan demasiado veloz. No da tiempo adaptarnos a un nuevo aparato o gadget electrónico, por poner un ejemplo, cuando ya han aparecido diez nuevos que hacen igual y con más prestaciones, lo que el anterior.

Igual sucede con los Medios Online actuales. Que si primero fue el nacimiento de la web, conexiones analógicas, más tardes RDSI, luego ADSL, los foros, luego las wikis, los blogs, luego los Medios Sociales, … Pululan por docenas y docenas éstos últimos por Internet y no somos capaces de digerir su finalidad y utilidad en la mayoría de los casos.

Si acaso, conocemos y manejamos 2/3 Redes Sociales y tenemos presencia en ellas, por aquello de no quedarnos atrás en esto de las TICs, pero hay que reconocer que el ritmo es demasiado frenético como para estar al tanto de todas y saber desenvolvernos moderadamente bien en cada una de ellas.

De aquellas Cabinas de Teléfono estas TICs

Nos seducen, nos impulsan a investigarlas y a no perdernos su funcionalidad y prestaciones, como ese “aparatejo” con ruedas que servía para hablar a distancia, ya casi al 100% desaparecido de las casas.

Los niños lo tienen más fácil. Ellos han nacido con las TICs. Ellos son nativos digitales.

No obstante, los adultos que ya hemos pasado por muchos avances tecnológicos y hemos interactuado con ellos, hemos de estar al tanto de no dejarlos sólos ante tal ingesta de TICs.

No habría mal peor, que dejar hijos huérfanos digitales. De algún modo hemos de procurarles adquirir herramientas de aprendizaje de las Nuevas Tecnologías y poderles orientar en un uso adecuado y eficiente de las mismas.

Se da por hecho que todo el mundo está preparado y en serie para los continuos cambios que a diario se producen y no siempre es así.

Ojalá, el Slow Life, corriente cultural que promueve calmar las actividades humanas vuelva a imponerse como estilo de vida, porque las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) nos hacen movernos demasiado acelerados, demasiado despegados de los momentos presentes, que en la mayoría de las ocasiones dejamos escapar por estar al tanto de una pantalla, de un móvil o de un beep-bepp.

Las TICs han venido para quedarse y crecer y no hay quien las detenga.

Nosotros decidimos cómo seguirlas, si por impulso o con conocimiento de causa y sentido práctico.

llamada-telefono-manuel-ponce-medios-online

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